viernes, 15 de junio de 2012

La mujer en el siglo XIX.

En los peldaños más altos de la escala social, el mundo elegante del siglo XIX era un lugar glorioso. Sin embargo, para las mujeres que trabajaban el panorama era muy distinto. Después del trabajo doméstico, la industria textil era la que más mujeres empleaba, y las condiciones en las fábricas y los talleres textiles eran muy duras. Las mujeres se veían obligadas a trabajar doce o catorce horas al día, seis o incluso siete días a la semana. Los salarios de las mujeres eran tan bajos que, para sobrevivir, muchas se veían abocadas a la prostitución.



No obstante, el siglo XIX ofrecía más oportunidades a las mujeres. Las universidades públicas las aceptaban como estudiantes, y en la década de 1870 se fundaron colegios de señoritas, como Smith y Wellesley. Las mujeres hacían deporte. Montar en bicicleta, nadar y practicar esgrima eran actividades que estaban bien vistas para las mujeres. Algunas usaron bombachos para practicarlas: Amelia Jenks Bloomer (1818 - 1894), una feminista y periodista estadounidense defendió el uso de pantalones como alternativa más confortable al restrictivo corsé. El traje de Bloomer (una túnica sobre pantalones bombachos) se convirtió en el símbolo más odiado de feminismo, aunque tuvo sus defensores, entre ellos la revista inglesa Queen.



Existían roles sociales muy marcados. En 1854, Florence Nightingale (1820 - 1910) creó la enfermería durante la guerra de Crimea e instituyó una organización médica en el ejército británico. Se convirtió en una heroína cuando regresó a Inglaterra en 1856. 

La escritora George Sand (Amandine Aurore Lucie Dupin 1804-1876) es la cronista del amor, la política y la experiencia de la mujer en el siglo XIX en Francia. Su vida desafió las convicciones sociales. Sand exigía igualdad sexual y vivía de acuerdo con sus convicciones. Cambió de nombre, y tras nueve años de matrimonio, se separó de su marido, el barón Dudevant. George Sand también se embarcó en una serie de legendarias historias de amor (con Frédéric Chopin, entre otros) y en una prolífica carrera como escritora. Había heredado la fortuna de su abuela, lo que le permitió ser independiente financieramente.



Sand utilizaba la moda para expresar sus puntos de vista acerca de la igualdad sexual. Fumaba cigarrillos y adoptó el vestuario de los hombres: caminaba a zancadas por las calles de París vestida como un hombre, con pantalones, abrigo y botas de clavos. Los críticos del momento la consideraban una gran escritora, y sus contemporáneos Balzac y Flauvert la trababan como a una igual.

Sin embargo, George Sand constituía la excepción. La mayoría de las mujeres estaban todavía ligadas a las tareas domésticas. Mientras la moda masculina ganó en sobriedad, la femenina se tornó más exuberante. Se estableció una tácita ley: las mujeres debían exhibir el poder económico de los hombres. El siglo XIX trajo consigo un nuevo papel para las mujeres, convertidas en el símbolo de prestigio social de su marido, una esposa-florero. Una imagen que, a veces, se mantiene hoy en día.

La primera mujer de este tipo fue Josefina Bonaparte. Encabezó la moda francesa con ropa concebida expresamente para ella por el sastre francés Leroy. Entre sus objetos más preciados, un collar de perlas que había pertenecido a María Antonieta, que adquirió por 250.000 francos. El día en que fue coronada emperatriz eclipsó a su séquito. Aunque aparecía frecuentemente vestida de color rosa, Napoleón la prefería de blanco. En este sentido, la emperatriz  fue autora de numerosas tendencias: popularizó el blanco, se revitalizaron los adornos de piel y los chales de cachemira. La ropa era su pasión, hecho reflejado en un inventario realizado en 1809: 676 vestidos, 49 vestidos de corte para ceremonias oficiales, 252 sombreros o tocados, 785 pares de zapatos, 413 pares de medias y 498 camisas bordadas y adornadas con encajes.



En cuanto a la reina Victoria de Inglaterra, durante su juventud fue una de las que capitaneó la elegancia europea. Destaca el hecho de que le aburrían enormemente las pruebas de vestuario, así que solía acudir a una única prueba, y luego encargar el mismo vestido en distintos tejidos. Su reclusión tras la muerte de su marido puso fin a su influencia de la corte británica en la moda.





Fuente: Historia de la moda. Desde Egipto hasta nuestros días. Bronwyn Cosgrave. GG Moda.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Ese es el tipo de mujeres que ADMIRO!

Madame Red dijo...

La última foto es de Isabel II. Nunca se me hubiese ocurrido que fuera un ejemplo representativo del siglo XIX xD
Un post interesante, como siempre :D

Madame Macabre dijo...

Madame Redx - Caca O_O. Tengo mal nombrado el archivo o me he hecho un lío entre tanto cuadro. Enseguida lo corrijo, mucha gracias por decírmelo.

A pesar del error, me alegra que te haya gustado ;).

Muchas gracias por comentar.

Nanyael dijo...

Hola
Tienes muchos post sobre moda, ¿tienes canal en youtube?

Nos vemos

Jade dijo...

Gracias por traernos una información tan interesante ^_-

Menudo armario que tenía Josefina Bonaparte :O

Dejando eso aparte, siempre he admirado a las mujeres que luchan por su independencia y sobre todo por ser ellas mismas :3

Madame Red dijo...

xD Pues no sabía que era un error, pensaba que lo habías puesto a posta (leñe, qué vergüenza, que a mí no me gusta corregir a la gente >.<)

Madame Macabre dijo...

Nanyel - No, lo siento, sólo tengo el blog n_n.

Jade - Desde luego el armario de Josefina era envidiable, jeje.

George Sand luchó mucho por la mujer, aunque también porque estaba en una posición en la que podía permitírselo, que no era el caso de la mayoría, que eran económicamente dependientes de sus maridos.

Una buena película sobre su vida sería interesante, ya que en las películas antiguas, la ponen de malvada y casi como si hubiera tenido la culpa de la muerte de Chopin.

Madame Red - Nada, nada, no te preocupes :D. Me confundí de cuadro, pero me alegra mucho que me lo dijeras, ya que en verdad lo que quería poner era una imagen de la reina Victoria. No me importa que me corrijan, siempre que sea de una forma amable y educada, como hiciste tú ;).

Muchas gracias por comentar.

Musa Enferma dijo...

Miedo me da... que retrocedamos al S.XIX al paso al que vamos, las condiciones laborales son penosas (para quien tiene trabajo) y encima tenemos que dar las gracias por tener trabajo, explotados y cobrando una miseria =D bien!.
Por otra parte, que quieres que te diga, me encantaría tener un vestidor enorme como Josefina ^^, currado con mi propio sudor y no el de mi marido eso si ;).
Un beso!

Madame Macabre dijo...

Musa Enferma - Pues sí, a veces no se sabe si vamos hacia adelante o hacia atrás en esto del mercado laboral... Bueno, no hay que olvidar que en su momento Josefina tuvo algún que otro trabajo: comenzó como "prostituta" de lujo, durante el imperio de Napoleón traficaba con contratos militares, y cuando se divorció de él creo una empresa dedicada a los perfumes, que todavía existe actualmente. Es cierto que cumplió con su papel de mujer florero, pero era un florero con muchos recursos XD ;).

Besos y gracias por comentar n_n.

Penny Lane dijo...

Hace una semana nada más, estaba leyendo un libro llamado Indias Blancas donde la protagonista es una mujer rica, hermosa, poderosa, viuda, pero sobre todo independiente y escandalosa.
Ella admira y lee a George Sand, como figura feminista. Pues yo lo hago de igual forma y tendría que leerla a ver que tal es después de todo como escritora. Me sorprendió, por cierto, que Balzac la considere uno de sus pares así como así. Supongo que eso habla muy bien del escritor en sí.
Me encantan estos temas victorianos o de siglos pasados, no se porqué xD
Me ha encantado completamente cuando mencionaste lo de las mujeres-florero debido a que vengo de una familia de naturaleza machista y mis tías son mujeres que trabajan y podrían ser independientes si dejaran de lado la vanidad y el deseo material de todo lo que le brindan económicamente sus maridos. Supongo que no las culpo, a todas nos gusta la ropa, los perfumes, los zapatos... En fin, en mi propia familia tengo un reflejo tangible de la realidad de la mujer en el siglo XIX.
Está cada vez más lindo el blog, Madame :)

Besos

Bocchan dijo...

Al leer títulos como el de esta entrada suelo temer, no sé por qué, encontrar la típica crítica contemporánea hacia el pasado tan en boga en nuestros tiempos.

Y sin embargo aquí nos ofreces una información y una visión muy equilibrada e interesante, de esa controvertida y a menudo desconocida o infravalorada historia de lo femenino.

Hace tiempo tuve la suerte de asistir a una breve exposición sobre las primeras mujeres (más hacia el XX ya) que decidieron adoptar la estética masculina para sí mismas y ejercer profesiones libres, y me parecieron francamente brillantes, transmitiendo una belleza y una fuerza inexplicables. Tendré que buscar más acerca de George Sand, pues no la tenía en mente ^^

Gracias por toda la información que recabas y que aquí ofreces. Me encantan los blogs temáticos y divulgativos, así como las subculturas en general, aunque no conozco demasiado en profundidad la gótica. Por eso es interesante ver los temas que tratas, sobretodo de la forma tan correcta en que lo haces.

Saludos ^^

Madame Macabre dijo...

Penny Lane - Yo recuerdo un libro muy interesante, "El honor del samurai", y toca de pasada el tema de las diferentes situaciones de la mujer en Japón y en Estados Unidos en el siglo XIX, y es un choque cultural muy interesante.

Todavía siguen existiendo muchas mujeres-florero, algunas porque es su máxima ambición en la vida era esa, otras porque por diversas circunstancias no se han podido permitir alcanzar una vida independiente. No podemos usar la misma vara de medir para todo el mundo, porque cada persona tiene sus propias circunstancias a las que enfrentarse.

Pero desde luego es cuanto menos "curioso" ver que para algunas cosas no hemos avanzado tanto...

Me alegra que sigas encontrando interesante el blog :).

Bocchan - Con estos temas muchas veces se cae en la crítica fácil, quizás porque desde nuestra perspectiva del siglo XXI nos cuesta asumir lo que era el siglo XIX. Y es una época fascinante, y como todas, con su elementos buenos y malos (como lo es nuestro propio tiempo sin ir más lejos). Desde luego no podemos pretender aplicar los conceptos e ideologías modernas a las situaciones del siglo XIX.

Los movimientos feministas son incluso anteriores al siglo XIX (tenemos por ejemplo a François Poullain de la Barre, que es del XVII), pero verdaderamente comenzaron a despuntar en el siglo XX. George Sand ha quedado desde luego como un icono, y es ciertamente un personaje muy interesante (yo tengo una biografía suya a medio leer).

Me alegra que te guste el blog, intento tratar cosas que puedan resultar interesantes a un amplio número de personas. Después de todo, no hay que ser de ninguna subcultura para tener interés en este tipo de cosas, y me alegra saber que lo estoy consiguiendo ;).

Muchas gracias por comentar, saludos :).

Bocchan dijo...

Mil gracias por tu amabilidad. Realmente este blog se lee solo, es interesante desde cualquier perspectiva. Si bien, como dices, la cultura es universal, lo gótico propiamente quizás no, pero lo oscuro también se encuentra en multitud de formatos y lugares. Por eso mentes distintas podemos conectar con ciertos temas a la vez. Y al final todo eso, creo yo, es lo que vuelve las cosas aún más interesantes ^^

Madame Macabre dijo...

Bocchan - Muchas gracias por tus comentarios, siempre quise que el blog resultara interesante a todo tipo de gente ^^.

Muchas gracias por comentar, saludos :).